Alexander Zverev acaba de ganar Roland Garros con 29 años y diabetes tipo 1 desde los cuatro. Su historia no es sólo de tenis: es una oportunidad para hablar de algo que muchos pacientes llevan en silencio.
Hagamos un ejercicio. Imaginemos que, en la final más importante de nuestra vida, ese momento por el que entrenamos durante décadas, tenemos que estar pendientes no solo del rival del otro lado de la red, sino también de algo que ocurre dentro de nuestro propio cuerpo y que, si lo ignoramos, puede dejarnos sin energía, con temblores, o directamente tirados en el piso. Eso es lo que vive Alexander Zverev cada vez que sale a jugar un partido de tenis.
El domingo 7 de junio de 2026, Zverev se consagró campeón de Roland Garros por primera vez. Tenía 29 años, cuatro finales de Grand Slam perdidas en el cuerpo, y una diabetes tipo 1 que le diagnosticaron cuando era apenas un niño de cuatro años. Los médicos, en su momento, le dijeron que llegar al alto rendimiento era muy poco probable. Zverev tomó esa frase y la guardó en algún lugar donde guardamos las cosas que nos motivan más que cualquier entrenamiento.
“Siempre hay dos partidos en simultáneo: el que todos ven, y el que solo yo siento. Si no manejo bien mi diabetes, no puedo competir al nivel que exijo de mí mismo.”
Alexander Zverev, a Reuters, días previos a la final de Roland Garros 2026.
En el cuarto set de esa final, ante millones de personas, Zverev se detuvo en el banco y se administró una inyección de insulina. Con total naturalidad. Como quien toma agua. Para quienes vivimos en el mundo de la salud y la farmacología, ese gesto valió más que cualquier campaña de concientización que pudiéramos diseñar.
QUÉ TIENE DE PARTICULAR LA DIABETES TIPO 1
Cuando hablamos de diabetes, tendemos a mezclar en una misma bolsa condiciones que en realidad son muy distintas. La diabetes tipo 1 (DT1) no tiene que ver con el estilo de vida ni se previene con dieta. Es una enfermedad autoinmune: el propio sistema inmunitario destruye las células del páncreas que producen insulina. El resultado es que el cuerpo directamente no puede regular el azúcar en sangre por sí solo. Sin insulina exógena —es decir, sin inyectarse— no hay vida posible. No hay alternativa, no hay pastilla que lo reemplace, no hay cura todavía.
Ahora bien, pensemos qué pasa cuando una persona con DT1 hace ejercicio intenso, y no cualquier ejercicio: un partido de tenis de cinco sets que puede durar tres horas o más, bajo el sol de París, con toda la adrenalina de una final de Grand Slam. Los músculos consumen glucosa a una velocidad enorme. El estrés competitivo eleva el cortisol, que sube el azúcar. Pero un esfuerzo sostenido puede tirarlo para abajo de golpe. El cuerpo de una persona sin diabetes regula todo eso de forma autónoma, sin que la persona lo note. El de Zverev no: él tiene que anticiparlo, calcularlo y corregirlo en tiempo real, a veces mientras devuelve un saque de 200 kilómetros por hora.
No es disciplina, aunque también lo es. Es ciencia aplicada al cuerpo propio.
| Monitoreo continuo de Glucosa | Ajuste de insulina según el esfuerzo | Nutrición estratégica | Equipo Interdisciplinario |
| Sensores que miden el azúcar en tiempo real y alertan antes de que haya un problema. | Las dosis cambian según el tipo de actividad, la duración y la intensidad prevista. | Hidratos de carbono planificados antes, durante y después del esfuerzo. No es comer “sano”: es comer preciso. | Endocrinólogo, nutricionista y entrenador coordinados. Nadie gana solo. |
ZVEREV NO ES EL ÚNICO
Una de las cosas que más nos importa comunicar desde este espacio es que el podio no le pertenece a la excepción. Hay una larga lista de deportistas de elite que compitieron y ganaron con diabetes tipo 1. La mayoría de ellos nunca tuvieron el micrófono de Roland Garros. Pero sus historias importan igual.
| Valentina Kogan – Handball | Federico Freire – Fútbol | Charlie Kimball – Automovilismo | David Casino – Atletismo adaptado |
| Arquera de la Selección Argentina y participante de los Juegos Panamericanos (2015) y Olímpicos de Río 2016. | Integrante del plantel en diversas instituciones (Velez, Catania, Arsenal, etc.) | Piloto de Indy Car. Ha logrado una victoria, seis podios y trece top 5 a lo largo de su carrera. | Perdió la vista por una DT1 mal tratada. Ganó 5 medallas en los juegos paralímpicos. |
LA POLÉMICA DE LA INSULINA EN CANCHA: CUANDO LAS INSTITUCIONES FALLAN
En Roland Garros 2023, Zverev protagonizó un episodio que, aunque pasó relativamente desapercibido para el gran público, generó una reacción muy fuerte en la comunidad de pacientes con diabetes. Los organizadores del torneo le prohibieron administrarse insulina durante los cambios de lado en la cancha. Le dijeron que tenía que hacerlo en los vestuarios, y que ese tiempo contaría como uno de sus dos descansos reglamentarios para ir al baño.
Zverev explicó lo absurdo de la situación: en un partido de cinco sets, puede necesitar inyectarse cuatro o cinco veces. Usar dos descansos para eso lo dejaría sin opciones para el resto del partido. Su respuesta pública fue directa: “Si no me inyecto, estoy poniendo mi vida en peligro. ¿Qué parte de eso no está clara?”. La comunidad diabetológica reaccionó, y los organizadores rectificaron. En la final de 2026, Zverev ya se inyectó con total libertad, ante las cámaras del mundo.
UN PUNTO QUE MERECE DISCUSIÓN ABIERTA
La lógica detrás de pedirle a un paciente que se atienda “fuera de la vista del público” parte de una premisa que, desde la salud pública, hay que cuestionar. Ese gesto de Zverev inyectándose en plena cancha no es algo que deba ocultarse: es exactamente lo que necesitamos normalizar. Cada vez que un paciente con DT1 ve a alguien como él gestionando su condición en el escenario más exigente del mundo, algo cambia. Se desmiente un mito, se rompe un estigma, y tal vez algún chico o chica deja de sentir que su enfermedad es un límite para lo que sueña. Eso no tiene precio, y esconderlo bajo una política de “discreción” es un error.

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Vale aclarar un detalle técnico que suele generar confusión: la insulina figura en la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). Esto no significa que Zverev haga trampa —todo lo contrario. Tiene una Exención de Uso Terapéutico (TUE) que certifica que la usa porque la necesita para vivir, no para mejorar su rendimiento. Pero la burocracia que rodea a ese trámite, sumada a la falta de protocolos claros en algunos torneos, genera situaciones absurdas como la de 2023. El sistema necesita ponerse al día.
LO QUE QUEREMOS DECIR…
No escribimos este articulo para celebrar a Zverev como si fuera un superhéroe. Lo escribimos porque su historia, contada en el momento justo, cuando el mundo está mirando, puede hacer algo que los datos epidemiológicos solos no logran: conectar con las personas. Con el adolescente que dejó de jugar al fútbol porque le dijeron que con diabetes era demasiado riesgo. Con el padre que no sabe si dejar que su hijo se anote en natación. Con el médico generalista que recomienda “no exigirse demasiado” por las dudas.
La diabetes tipo 1 no es un impedimento para el deporte. Sí es una condición que requiere educación, acompañamiento y acceso a tecnología. La distancia entre un atleta con DT1 que llega al podio y otro que abandona el camino rara vez está en la biología: casi siempre está en el entorno que lo rodea.
Eso es lo que tenemos que cambiar. Y momentos como este, un campeón de Grand Slam inyectándose insulina en la cancha más famosa del mundo, sin ocultarlo, sin disculparse, son parte de ese cambio.
Para consultas sobre diabetes tipo 1 y actividad física: Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) · sad.org.ar · Para manejo en deporte de alto rendimiento, se recomienda consulta con endocrinólogo especializado y equipo interdisciplinario.

Mariano Boccia es bioquímico y farmacéutico por la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, doctor de la UBA, profesor asociado de la Cátedra de Farmacología e investigador independiente del CONICET. Miembro del Comité científico-editorial de Farmacia y Bioquímica en foco.
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Diabetes tipo 1 y deporte de alto rendimiento
Poné a prueba tus conocimientos sobre diabetes tipo 1, actividad física y la historia de Alexander Zverev.

