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Comprender los factores que influyen en el inicio del consumo de marihuana —incluyendo su accesibilidad, la percepción social del riesgo y la influencia del grupo de pares— permite analizar cómo las vulnerabilidades emocionales y los patrones de uso se relacionan con el desarrollo de posibles implicancias clínicas. Esta aproximación ofrece una visión más matizada del fenómeno y contribuye a un abordaje integral del problema.

“Empieza el ritual nadie dice nada, pero yo lo siento igual. La desesperada gana de querer viajar con tan solo una pitada a otra realidad que sea mejor1. Es el comienzo de una reconocida canción de rock nacional, tan solo un ejemplo entre tantas otras en las cuales se menciona en forma directa o metafórica a la marihuana. Con el paso de los años esta sustancia psicoactiva pasó de ser un tabú a ser percibida como cool, natural y de uso común, especialmente entre los más jóvenes. Sin embargo, pocas veces se informa de los riesgos que puede traer su consumo. La adicción, los déficits cognitivos y el desarrollo de psicosis en personas predispuestas son algunos de ellos.

LA QUÍMICA DETRÁS DEL VIAJE

El Cannabis sativa incluye dos variantes principales: el cáñamo y la marihuana. Aunque provienen de la misma planta, se distinguen por su composición química. El cáñamo posee niveles muy bajos de THC (delta-9-tetrahidrocannabinol), mientras que la marihuana contiene concentraciones elevadas de este compuesto psicoactivo, responsable de los cambios en la percepción, el comportamiento y la cognición. Por este motivo, el cáñamo se emplea en usos industriales y la marihuana en usos recreativos.

El cannabidiol (CBD) es otro componente importante. No produce efectos psicoactivos y puede moderar la acción del THC al unirse a ciertos receptores, reduciendo parte de sus efectos. La proporción entre THC y CBD determina la potencia de cada variedad de cannabis disponible en la actualidad.

El cannabis puede consumirse fumado, vaporizado o ingerido. En cualquier modalidad, el THC llega al cerebro y se une al sistema endocannabinoide, que regula funciones como la memoria inmediata, el movimiento, el apetito, el sueño y el estado de ánimo. Su estimulación genera euforia, relajación, distorsiones temporales, disminución de la coordinación motora y aumento del apetito. Estos efectos explican tanto su uso recreativo como sus riesgos inmediatos.

CRÓNICA DE UNA ADICCIÓN

La marihuana es la droga ilícita más consumida en el mundo y su uso aumentó de forma sostenida durante la última década. La reducción en la percepción social de riesgo ha influido directamente en la expansión del consumo, especialmente entre los jóvenes. Alrededor de 269 millones de personas en el mundo la han utilizado al menos una vez, y se observa una disminución progresiva en la edad de inicio.

La reducción en la percepción social de riesgo ha influido directamente en la expansión del consumo de marihuana, especialmente entre los jóvenes.

Cuanto más temprano se inicia el consumo, mayor es la probabilidad de desarrollar dependencia y más fuerte es el impacto sobre el desarrollo cognitivo. En la Argentina, según la Encuesta Nacional de 2023 sobre Consumos y Prácticas de Cuidado, el 27,5 % de la población declaró haber consumido marihuana alguna vez, con una edad promedio de inicio de 19 años.

Los adolescentes y adultos jóvenes constituyen el grupo de mayor consumo a nivel mundial. En esta etapa de la vida, el uso de sustancias suele vincularse con salidas recreativas, pertenencia al grupo de pares, búsqueda de sensaciones placenteras, necesidad de estimulación emocional o física y alivio de tensiones psicológicas.

El cannabis se considera una “droga de inicio”, ya que su consumo suele preceder al uso de otras sustancias psicoactivas más potentes. Se estima que cerca del 9 % de quienes comienzan a consumir desarrollarán algún grado de dependencia a lo largo de su vida. Experiencias de abuso infantil, ansiedad, estrés, tristeza, presencia de adicciones en el entorno familiar, amistades que consumen, acceso fácil a la sustancia y contextos socioeconómicos desfavorables, son causas de vulnerabilidad individual.

SALUD MENTAL EN JAQUE

Numerosas investigaciones han demostrado una asociación entre el consumo de cannabis y el desarrollo de trastornos psiquiátricos. Según los resultados de un metaanálisis de investigadores alemanes publicado en marzo de 2025, los usuarios habituales presentan hasta tres veces más riesgo de desarrollar esquizofrenia, especialmente si el consumo inicia durante la adolescencia. En personas predispuestas, el THC puede desencadenar síntomas psicóticos como delirios, alucinaciones y pensamiento desorganizado.

Asimismo, el cannabis puede agravar el curso de la esquizofrenia hebefrénica. Incrementa los síntomas positivos —como alucinaciones y delirios— y profundiza los síntomas negativos, entre ellos la apatía, el retraimiento social, la anhedonia, la abulia y la falta de motivación. Esto empeora el pronóstico y dificulta el tratamiento.

Además, el riesgo de desarrollar un trastorno psicótico es hasta cinco veces mayor cuando se consumen variedades de marihuana de alta potencia –con mayor contenido de THC– tal como informaron en un trabajo publicado en Lancet Psychiatry los miembros de una red europea de estudios de esquizofrenia (European Network of National Schizophrenia Networks Studying Gene-Environment Interactions-EU-GEI).

CONSECUENCIAS NEUROCOGNITIVAS Y VULNERABILIDAD DEL CEREBRO ADOLESCENTE

El consumo en edades tempranas produce efectos particularmente preocupantes. El cerebro adolescente se encuentra en pleno proceso de maduración, el cual continúa hasta alrededor de los 25 años, al menos. Durante este período, la exposición a sustancias como el cannabis puede interferir con áreas cruciales ligadas a la memoria, el juicio, la toma de decisiones y el control de impulsos.

Se ha encontrado que jóvenes entre 18 y 32 años consumidores de marihuana mostraron una reducción significativa en el desempeño total del coeficiente intelectual (CI) tal como informó un grupo de investigadores de la Universidad Católica de Australia en una publicación en Comprehensive Psychiatry. Registraron una reducción promedio de 8 puntos en el desempeño total del CI, y déficits cognitivos, y no observaron recuperación del desempeño de la inteligencia a pesar de que hubiesen abandonado el consumo en la adultez. Similares resultados fueron hallados respecto de las funciones ejecutivas en niños y adolescentes en un estudio comparativo publicado en 2024 por un grupo de docentes investigadores de aprendizaje y conducta de la Universidad INCCA, Bogotá, Colombia. Entre las afectaciones registradas se incluyen: disminución del coeficiente intelectual, dificultades en memoria de trabajo, menor capacidad de aprendizaje, deterioro de la atención sostenida y mayor impulsividad. En jóvenes que combinan cannabis y alcohol —una práctica frecuente en hasta un 25 % de los adultos jóvenes— los efectos negativos se potencian y se observa un mayor deterioro motor, cognitivo y conductual.

Se ha registrado una reducción promedio de 8 puntos en el desempeño total del CI y déficits cognitivos, pero no se observó recuperación del desempeño a pesar de haber abandonado el consumo en la adultez.

El abuso crónico ocasiona cambios estructurales en el cerebro, afectando funciones ejecutivas y la regulación emocional. Esto incrementa la vulnerabilidad a trastornos psiquiátricos, como ya se ha dicho, y puede impactar negativamente en la vida académica, social y emocional de los jóvenes. Tales cambios pueden tener consecuencias prolongadas y afectar el desarrollo de la vida adulta.

EFECTOS DEL CANNABIS DURANTE EL EMBARAZO: RIESGOS QUE MARCAN EL FUTURO EN LA NIÑEZ

La exposición prenatal al cannabis también acarrea riesgos significativos de acuerdo con los datos expuestos en la revisión sistemática “Efectos epigenéticos de la exposición al THC sobre el neurodesarrollo” publicada en la revista brasilera Arace.

La exposición prenatal al cannabis también acarrea riesgos significativos, de acuerdo con los datos de una revisión sistemática de los efectos epigenéticos de la exposición al THC sobre el neurodesarrollo.

Las investigaciones muestran asociaciones con parto prematuro, bajo peso al nacer y dificultades en el desarrollo temprano. Durante la infancia, los niños expuestos al cannabis en el útero presentan déficits en habilidades verbales, memoria, atención e impulsividad, cuadros de hiperactividad, déficit de atención y comportamientos disruptivos. A nivel molecular, la exposición prenatal puede ocasionar alteraciones en el desarrollo neurológico que afectan la estructura y la función del sistema nervioso central, con efectos potencialmente duraderos que pueden impactar en el neurodesarrollo infantil.

UN DESAFÍO DE SALUD PÚBLICA

El consumo de marihuana representa un desafío complejo para la salud pública. Frente a este escenario, se vuelve imprescindible reforzar las estrategias de prevención, difundir información basada en evidencia científica y desarrollar intervenciones tempranas dirigidas a adolescentes, embarazadas y grupos de riesgo.

Comprender y visibilizar los efectos del cannabis no implica negar su uso histórico ni sus posibles aplicaciones médicas, sino reconocer los peligros asociados a su consumo indiscriminado en un contexto donde la potencia de las variedades actuales es significativamente mayor que en años anteriores.

Visibilizar los efectos del cannabis no implica negar su uso histórico ni sus posibles aplicaciones médicas, sino reconocer los peligros asociados a su consumo indiscriminado.


BREVE RECORRIDO HISTÓRICO DEL CANNABIS

El cannabis posee una larga historia que se remonta a más de 8.000 años, con origen en Asia Central. Fue empleado con fines religiosos, medicinales, alimentarios y textiles. Su uso se expandió hacia Europa en la Edad Media y posteriormente a América, posiblemente a través del comercio de personas esclavizadas. La marihuana actual es mucho más potente que la de épocas antiguas debido a la selección genética orientada a aumentar los niveles de THC y reducir la proporción de CBD, lo que incrementa la intensidad de los efectos y los riesgos


GLOSARIO

Anhedonia: incapacidad para experimentar placer.

Abulia: ausencia total o parcial voluntad, se expresa en la incapacidad para tomar decisiones y ejecutarlas

Cannabis: se refiere a las hojas secas, las flores, los tallos y las semillas de la planta de cannabis. La planta tiene muchos compuestos químicos diferentes, entre ellos el tetrahidrocannabinol (THC), que produce efectos que alteran la mente.

Esquizofrenia hebefrénica: es un subtipo de esta enfermedad en la que suelen ser menos prominentes los delirios y alucinaciones estructuradas; en cambio, predomina la desorganización global del comportamiento y del pensamiento.

Psicosis: enfermedad mental caracterizada por delirios o alucinaciones, como la esquizofrenia o la paranoia.


Delfina Godano es médica por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Litoral, especialista en Medicina Interna, en el Hospital J. B. Iturraspe de la ciudad de Santa Fe. Actualmente se desempeña en ambas instituciones como docente de la disciplina Semiología y como médica de planta en el Servicio de Internación. Además, se ha formado en investigación y estadística aplicada a la medicina y dicta cursos de posgrado en la materia.

Carla Vanesa Salerno es médica por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Buenos Aires. MN 134.560, especializada en Pediatría, Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas, y en Endocrinología Infantil, Hospital del Niño de San Justo, culminando con 2 jefaturas de dicha especialidad. Docente adscripta de la Universidad de Buenos Aires. Médica legista y forense en el distrito III Del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires. Miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo y  de la Asociación de Endocrinología Pediátrica Argentina. Actualmente desempeña sus funciones en el Hospital Italiano de San Justo, Sanatorio Clínica Modelo de Morón y consultorio particular.
 

Se formaron en el curso de posgrado en Periodismo Médico y Comunicación en Salud, Sociedad Argentina de Periodismo Médico y Asociación Médica Argentina.

  1. El sensei. Las pastillas del abuelo. ↩︎