El farmacéutico e insigne médico y cirujano argentino Ignacio Pirovano fue quien realizó la intervención en 1881. Por los datos disponibles, se trató de la primera operación de este tipo en Sudamérica.
Un niño había nacido en Buenos Aires el 22 de abril de 1881 con labio leporino, con división completa del paladar. Sabido es, entonces y ahora, que este cuadro deriva en complicaciones para respirar, para comer y en el desarrollo de infecciones graves a repetición. También puede conducir a retrasos del habla y de adquisición del lenguaje.
Los padres del bebé habían decidido que era mejor dejarlo morir, dadas estas terribles circunstancias de su llegada al mundo. Ignacio Pirovano persuadió a esos padres probablemente por haberles prometido que el bebé no sufriría durante la intervención quirúrgica, dado que iba a estar ´dormido´ (anestesiado) y que no iba a sentir ningún dolor.Afortunadamente, logró el consentimiento paterno.
Así fue que el bebé con un día de vida fue operado. Se le administró anestesia mediante cloroformo con cartucho. La inducción duró ocho minutos mientras que la operación se realizó en quince minutos.
Reconocida es la pericia que caracterizaba a Pirovano: “Operaba con destreza asombrosa, con precisión y gran velocidad, necesarias en una época en la que la prolongación del tiempo de anestesia aumentaba los riesgos”, como se destaca en su biografía oficial de la Academia Nacional de Medicina.
El resultado de la intervención quirúrgica al bebé fue exitoso, como nos anoticia el doctor Adolfo Venturini, reconocido anestesiólogo argentino. Venturini es investigador asociado honorario de la Cátedra Historia de la Medicina, Facultad de Medicina de la UBA; docente de la Carrera de Médico Especialista en Anestesiología (Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, AAARBA – UBA), donde enseña Historia de la Anestesia; y actualmente dirige el Museo y Biblioteca Histórica de Anestesia “Dr. Alberto González Varela”de la AAARBA.
De hecho, la Revista Médico Quirúrgica (RMQ) de Buenos Aires, informó a la comunidad médica que el 23 de abril de aquel año el doctor Ignacio Pirovano había operado en Buenos Aires a un recién nacido del día anterior, con cloroformo. Por entonces, el cloroformo había desplazado al éter en la práctica de la anestesia, por su capacidad para inflamarse y su estrecho margen de seguridad.
La intervención quirúrgica fue realizada en el “Segundo Hospital de Niños” de la ciudad de Buenos Aires, ubicado en la calle Arenales 394 del antiguo Catastro Municipal, entre las actuales calles Paraná y Uruguay. El Servicio de Cirugía “constaba de dos salas con internación, separadas por un pasillo central; la de la izquierdadestinada a varones, la de la derecha a niñas.Ambas convergían en una tercera que albergaba el quirófano”, ha descripto el profesor doctor Donato Depalma, ya fallecido.
Además, respecto del hito sentado por Pirovano, Adolfo Venturini señaló en sus exhaustivas investigaciones históricas que “en la bibliografía consultada no se logró encontrar en países sudamericanos anestesias practicadas con éter o cloroformo en el siglo XIX, en niños recién nacidos”, lo que permite considerar esta experiencia como pionera.
Pirovano inició y desarrolló la cirugía infantil en la Argentina con ajustada relevanciacientífica. Fundó la cirugía plástica y reparadora, y realizó la más larga serie de operados de labio leporino. Como señaló Depalma: “Dentro de su dilatada casuística figuran35 operaciones de labio leporino, efectuadasen el curso de 5 años, sin mortalidad. Uno delos pequeños operados, sometidos al cloroformo, solo contaba con 24 hs de vida y sesalvó”, como relatamos más arriba.
Pirovano sostenía, muy tempranamente, que la anestesia debía ser “administrada por un médico con capacidad y dedicación exclusiva”, así es que designó al doctor Leonardo González Garaño para que administrase el cloroformo. Un hito también en la instauración de la Anestesiología como especialidad médica.
Se recuerda que el 8 de noviembre de 1847 el cirujano obstetra escocés James Young Simpson había practicado la primera anestesia con cloroformo en el mundo, para aliviar los dolores del parto, en un hospital de Edimburgo. Entonces, el cloroformo desplazó al éter, no solo en Gran Bretaña sino también en Sudamérica, y tuvo notable difusión y aceptación.
SOBRE IGNACIO PIROVANO
Ignacio Pirovano (1844-1895)1 está considerado el cirujano argentino más prestigioso del siglo XIX. Se había graduado de farmacéutico en 1866 y de médicoen 1872 en la Universidad de Buenos Aires. En París estudió con los profesionales más prestigiosos de la época, Claude Bernard y Louis Pasteur y en Londres con Joseph Lister (invitamos a interiorizarse en la vida y prolífica obra de Pirovano en www.enfoco….). Otro dato para destacar es que Pirovano y Manuel Augusto Montes de Oca, a quien sucedió en la Cátedra de Clínica Quirúrgica, introdujeron además la cirugía antiséptica en la Argentina.
Respecto del compromiso de Pirovano con la Anestesiología valga este rescate: en 1875, durante una estancia en París, envió una carta a Buenos Aires donde escribió: “Aliviar en el dolor a sus semejantes es la misión más grande que puede ambicionar el hombre”.
Bibliografía
Academia Nacional de Medicina. Ignacio Pirovano. Biografía.https://anm.edu.ar/ignacio-pirovano/
Depalma, Donato. (2012). Ignacio Pirovano. Reseña histórica. Revista del Hospital de Niños de Buenos Aires, 54(246), 189-193. http://revistapediatria.com.ar/wp-content/uploads/2012/09/189-193-Pirovano.pdf
Venturini, Adolfo. (2010). Historia de la anestesia en Sudamérica. Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, AAARBA – Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, UBA, pp. 16-7. https://www.smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/articulos/anestesia-sudamerica.pdf
Amalia Beatriz Dellamea. Centro de Divulgación Científica y Equipo de gestión editorial de Farmacia y Bioquímica en foco. Facultad de Farmacia y Bioquímica. Universidad de Buenos Aires.


