¿Vacunarte es solo una decisión personal? En esta nota, el profesor de la cátedra de Virología Diego Flichman, nos explica por qué las vacunas funcionan como un paraguas colectivo y por qué desmantelar las políticas públicas de salud nos pone en una situación de extrema vulnerabilidad. ¡Lo barato sale caro!
¿QUÉ SON LAS VACUNAS Y CÓMO FUNCIONAN?
En términos sencillos, las vacunas entrenan a nuestro sistema inmunológico para defendernos sin tener que sufrir la enfermedad. Es como un simulacro de incendio para tus defensas: enseñan a reaccionar rápido y bien.
Históricamente, los programas de vacunación masiva demostraron ser la herramienta más potente de la medicina fundamental. A nivel mundial, los esfuerzos de inmunización salvaron cerca de 154 millones de vidas en los últimos 50 años; lo que equivale a salvar 6 vidas cada minuto de cada año. La gran mayoría de estas vidas rescatadas —unos 101 millones— corresponden a bebés. [Shattock, A. J. Contribution of vaccination to improved survival and health: modelling 50 years of the Expanded Programme on Immunization. Lancet. 2024 May 25;403(10441):2307-2316. doi: 10.1016/S0140-6736(24)00850-X.]
BENEFICIOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS DE LA VACUNACIÓN
Vacunarse va muchísimo más allá de la protección personal. Aquí entra en juego la famosa “inmunidad colectiva” o de rebaño. Imaginemos que la vacunación masiva es como un gran paraguas comunitario: no solo protege al que lo sostiene, sino que corta la circulación del virus, resguardando a aquellos que no pueden recibir la dosis por contraindicaciones médicas o edad cronológica.
Flichman destaca que durante la pandemia de COVID-19, las regiones con altas tasas de vacunación lograron “desacoplar” la curva de contagios de la de muertes, reduciendo drásticamente la letalidad.

Fuente: https://data.who.int/dashboards/covid19/summary
Si las coberturas bajan y ese umbral de seguridad se perfora, los virus continúan circulando. Esto significa que incluso las personas vacunadas vuelven a estar expuestas al riesgo. Nadie está completamente a salvo si la inmunidad colectiva se desarma.
¿POR QUÉ IMPORTAN LAS POLÍTICAS PÚBLICAS?
Para un sistema enfocado solo en atender la enfermedad, una vacuna es un simple insumo médico individual; en cambio, para un enfoque preventivo, la alta cobertura es una pieza clave de la infraestructura de seguridad nacional. El profesor Flichman es categórico: es inviable sostener una estrategia de inmunización efectiva sin inversión pública, alcance territorial del Estado y campañas de comunicación sanitaria.
“El enfoque de la ‘responsabilidad individual’ en inmunización asume falsamente que la salud es un evento aislado; en epidemiología, la decisión de una persona de no vacunarse o su imposibilidad material de hacerlo altera el riesgo biológico de todo su entorno”, advierte.
Cuando el Estado se retrae, el acceso pasa a depender de la capacidad de pago individual en el sector privado, desprotegiendo a los sectores socioeconómicos más vulnerables. Esto genera “bolsones de susceptibilidad”: comunidades con alta densidad de personas no inmunizadas donde un solo caso puede desatar un brote masivo que se derrame a todo el país.

Mapa interactivo de la OPS que muestra la tasa de cobertura por provincias de diferentes vacunas en Argentina en el año 2024, evidenciando profundas desigualdades territoriales y zonas críticas con menos del 80 % de cobertura.
MITOS FRECUENTES Y RESPUESTAS CLARAS
- Mito: “Invertir en vacunas públicas es un gasto innecesario cuando ‘no hay plata’”.
- La prevención sanitaria es justamente lo contrario a un gasto. Estudios de la OMS estiman que, por cada dólar invertido en vacunación en países de ingresos medios y bajos, se genera un retorno de entre 16 y 44 dólares en beneficios económicos y sociales. En la Argentina, la incorporación de la vacuna contra la hepatitis A en 2005 demostró un ahorro histórico para el sistema público. No invertir obliga a financiar internaciones prolongadas y terapias intensivas drásticamente más costosas a largo plazo.
- Mito: “Si caen las tasas de vacunación, solo corren riesgo enfermedades viejas que acá ya no existen”.
- Falso. Al perforarse la inmunidad de rebaño, reemergen de inmediato patógenos peligrosos. En la Argentina, los virus con mayor riesgo de provocar brotes masivos por la caída de coberturas son el sarampión, la tos convulsa (coqueluche), la rubéola y la hepatitis A.
IMPACTO SOCIAL Y ECONÓMICO DE POLÍTICAS SANITARIAS ROBUSTAS
Los datos históricos de la Argentina muestran una alarma silenciosa. Al revisar las tasas de cobertura desde el año 2000 al 2024, se observa un retroceso preocupante. Por ejemplo, las vacunas contra el sarampión y la rubéola pasaron de picos de cobertura del 99 % en 2004 a apenas un 82 % en 2024. La de DTP3 y de hepatitis B cayeron del 98 % y 94 %, respectivamente, a un alarmante 75 % en el mismo período.

https://immunizationdata.who.int/
El siguiente gráfico muestra la cobertura administrativa a lo largo de los años para la vacuna BCG y las vacunas trazadoras que contienen DTP. También muestra la población objetivo administrativa reportada por el país en el mismo eje, para permitir comparaciones entre el número de dosis aplicadas y la población objetivo para un año determinado. Las barras azules representan la cobertura de vacunación con DTPCV3, mientras que las líneas muestran el número de dosis administradas para BCG, DTPCV1 y DTPCV3. Además, al seleccionar la leyenda “Población objetivo”, se mostrará la población objetivo para cada año en el gráfico. También puede variar el rango de años para ver diferentes datos históricos.

Desatender estas campañas puede elevar hasta un 35 % las internaciones en hospitales públicos, saturando las terapias intensivas. A esto se suma la pérdida de productividad por ausentismo laboral y escolar, y el déficit fiscal provocado por la contracción económica cuando la población enferma en masa.
“Si ‘no hay plata’, la estrategia más costo-efectiva es proveer las vacunas necesarias para garantizar la salud de la población. No vacunar es barato, y lo barato sale caro.”
EL ROL DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD EN EL TERRITORIO
El diseño de los calendarios no sirve de nada sin una red capilar de profesionales en el territorio. Los farmacéuticos y bioquímicos cumplen una función social crítica: son los encargados de la detección temprana, el diagnóstico de certeza, la garantía de la cadena de frío y la farmacovigilancia activa. Además, actúan como traductores de la evidencia científica frente a la comunidad, mitigando los mitos en épocas de desinformación masiva. Sin ellos, el sistema de salud queda ciego y obligado a operar de manera puramente reactiva.
PUNTOS CLAVES PARA RECORDAR
Inversión inteligente: invertir en vacunas rinde de 16 a 44 veces su valor en beneficios sociales y económicos.
Efecto paraguas: la vacunación comunitaria interrumpe la circulación viral y protege a los bebés e inmunocomprometidos que no pueden vacunarse.
Alarma epidemiológica: en la Argentina, las coberturas clave cayeron de niveles óptimos cercanos al 98 % a cifras de alrededor del 75-82 % en los últimos años.
Seguridad nacional: la salud pública no es una sumatoria de elecciones individuales, sino una infraestructura de seguridad estatal indispensable para que la economía no se paralice.
PASOS CONCRETOS PARA DEFENDER NUESTRA SALUD
Una nación que desmantela su infraestructura preventiva queda expuesta a que cualquier brote paralice su fuerza laboral. Podemos hacer la diferencia con estos tres pasos:
Informar y difundir con ciencia. Combatir la desinformación compartiendo datos oficiales y validados por profesionales de la salud.
Exigir presupuesto para prevención. Defender activamente el financiamiento de los programas de inmunización, hospitales públicos y laboratorios de referencia científica.
Chequear la libreta de vacunación. Acercarse al vacunatorio público y mantener las dosis al día es un derecho colectivo y tu grano de arena para proteger a la comunidad.
Glosario
Inmunidad de rebaño (o colectiva): protección indirecta contra una enfermedad que se logra cuando una gran parte de la población se vacuna, dificultando que el virus se propague.
Bolsón de susceptibilidad: región geográfica o comunidad con baja tasa de vacunación donde un solo caso importado puede causar un brote masivo.
Vigilancia epidemiológica activa: monitoreo constante y diagnóstico temprano en laboratorios para detectar la circulación de patógenos antes de que saturen los hospitales.
Morbilidad: proporción de personas que enferman en un lugar y tiempo determinados.
Farmacovigilancia: seguimiento profesional que se hace a las vacunas y medicamentos una vez aplicados para garantizar que sigan siendo totalmente seguros y estables.
Diego Flichman es doctor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), profesor adjunto de la cátedra de Virología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, UBA; investigador principal del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS, CONICET-UBA); miembro del Comité editorial de Farmacia y Bioquímica en Foco, la publicación oficial de divulgación científica e institucional de la FFyB.
Edición: Leonardo Santolini, equipo de gestión editorial de Farmacia y Bioquímica en Foco.



