“Un fenómeno ecológico que es un fenómeno social también, porque nos afecta a todos”
Pedro Jaureguiberry, Frontiers Planet Price 2024
Según relevamientos oficiales, las áreas quemadas hasta el 30 de septiembre de 2024 suman en nueve meses 95.879 hectáreas. Se quemaron 10.890 hectáreas de monte nativo en el trimestre de julio a septiembre1. En la mira: la necesidad de un plan integral, que considere la prevención, el control y el manejo del fuego. Se estima que los bosques requieren al menos 30 años para recuperarse, aunque otros tipos de vegetación, como arbustales y pastizales, pueden recuperarse más rápido.
Los pobladores y brigadistas necesitan ser escuchados y acompañados en sus reclamos de que se implementen los recursos para la recuperación de las tierras, la pérdida de animales, la vegetación, y la afectación del hábitat. Y, si bien la resiliencia de la naturaleza se observa en la recuperación de parte de la biodiversidad, se requiere urgentemente concientizar sobre la necesidad de acciones humanas concretas para evitar futuros daños y permitir que la naturaleza se regenere.
“En general las instituciones y los gobiernos tienen un enfoque reactivo en relación al fuego, en lugar de un enfoque preventivo. Frecuentemente las medidas apuntan a paliar la situación coyuntural y no las causas de fondo. Las medidas preventivas son escasas y fragmentadas; por eso es necesario coordinar acciones desde distintos sectores”, advierten los doctores Pedro Jaureguiberry, Juan Argarañaz y Melisa Gorgis, investigadores del CONICET, en un reciente artículo de CICTERRÁNEA, Revista de Comunicación de las Ciencias de la Tierra.
NO ES NUEVO… PERO PARECE QUE LOS HUMANOS TODO LO AGRAVAMOS
El fuego ha estado presente por miles de años en muchos de los ecosistemas de la Provincia de Córdoba, incluso desde antes de la llegada del ser humano, ya que las características climáticas y el tipo de vegetación los hacen propensos a quemarse. En consecuencia, la flora y la fauna de estos ecosistemas tiene en general una alta tolerancia y capacidad de recuperación, señalaron los investigadores cordobeses citados anteriormente. Ahora bien… ¿Qué estuvo ocurriendo y, en especial, en las últimas décadas? Expertos del Instituto Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, UBA analizaron esta cuestión como sigue.
Por un lado, el avance de los agronegocios. Esto implica el uso del fuego para fomentar el rebrote de las pasturas. O también, con el fin de liberar áreas de molestos arbustos y árboles para convertirlas en superficies plantables, o aprovechables agrícolamente hablando.
Desarrollos urbanísticos sin control. Los investigadores analizaron cómo los cambios urbanísticos y territoriales llevados a lo largo de las últimas décadas del siglo XX y XXI afectaron las dinámicas híbridas de las cuencas serranas de Córdoba.
Señalaron las consecuencias de las políticas de Estado y las lógicas de urbanización como causas directas en la “dramática transformación del territorio”, cuyas consecuencias llevan a la alteración de las condiciones naturales que proveen el agua a millones de habitantes. Esto genera “una crítica reducción del agua disponible para la población como las recurrentes de eventos catastróficos, lo que ha provocado además un número creciente de conflictos socioambientales”, advierten Emiliana Martina, Fernando Barri y Joaquin Ulises Deon, del Instituto Germani. A su vez analizan las consecuencias de lo que proclaman se ha convertido en “un terreno hidrosocial en disputa”, con la consecuente reacción social y la generación de resistencias socioterritoriales.
Los expertos de la UBA proponen además reflexionar sobre “las alternativas hacia otro modelo de desarrollo urbano que no degrade su principal capital natural”. Señalan que “es preciso y urgente expandir las alternativas al modelo hegemónico de habitar los territorios, que necesariamente deben basarse en respetar las bases naturales que garantizan la dinámica hídrica de la región”.
Centremos aquí la atención en el cambio del uso de la tierra y las consecuencias de la urbanización. “La combinación de factores como la deforestación, la fragmentación del hábitat, una sequía extrema, por ejemplo, facilita que allí ocurran incendios y la región se vuelve más propensa”, explica por su parte el doctor Pedro Jaureguiberry.
Por otra parte, un número creciente de habitantes procedentes de otras regiones del país tomaron la decisión de trasladarse a construir sus viviendas, o bien emprendimientos, como hostels, hosterías o similares, a ¨Las Sierras¨, sin asesoramiento alguno y sin estar precavidos respecto de los riesgos que correrían. También, está bajo sospecha la intencionalidad de la especulación inmobiliaria, es decir la excusa es ir degradando algunas zonas para después justificar el cambio de uso.
A PROBLEMAS COMPLEJOS…. SOLUCIONES SUPERADORAS
Pedro Jaureguiberry lideró un equipo integrado por investigadores de Alemania, Japón, Estados Unidos, Hungría e Inglaterra, cuyos resultados fueron publicados en la revista Science Advances. El trabajo trata sobre los drivers, impulsores o factores de pérdida de biodiversidad global.
El investigador argentino recibió en 2024 el premio Frontiers Planet Price, elegido por un jurado independiente de 100 expertos de todo el mundo, entre 23 campeones nacionales de 22 países. El premio consta de 1 millón de francos suizos que tiene el objetivo de acelerar el conocimiento científico de vanguardia en la temática de las ciencias ambientales. La columna vertebral del trabajo apunta a evaluar cuáles son las causas principales de la pérdida de biodiversidad, desde un enfoque metodológico novedoso, y considerando distintos aspectos o dimensiones de la biodiversidad. El investigador resalta que “tales dimensiones son muy importantes porque nos dan distinta información sobre la biodiversidad”. El análisis comprende no sólo el estudio del número de especies de un lugar, sino también otros aspectos como la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas, la composición de las comunidades, y las características de las especies presentes.. “Lo interesante es haber evaluado todos estos factores de forma conjunta, para obtener un diagnóstico más amplio que en estudios previos”, refuerza Jaureguiberry, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-Universidad Nacional de Córdoba).
LOS FACTORES HUMANOS QUE PROVOCAN LA PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD
En ecología se habla de las cinco grandes categorías de factores humanos que generan presión sobre el planeta. Estas son: cambios en el uso de la tierra y el mar,explotación directa de los recursos naturales, contaminacióno polución, cambio climático y especies exóticas.“Estos grandes grupos engloban de alguna manera casi todas las actividades que el ser humano realiza que tienen un impacto sobre la naturaleza”, puntualiza el experto.
Los indicadores de biodiversidad se pueden aplicar, por ejemplo, para el análisis del impacto de la actividad humana en las áreas afectadas por los incendios en la provincia de Córdoba. Pero, “más allá de la información concreta, que es muy novedosa para la literatura científica, y que el método utilizado también es novedoso, uno de los valores de este trabajo es que se puede aplicar a estudios puntuales sobre fuego o bien cualquier otra temática”, describe.
Esas dimensiones o factores interactúan con el fuego, no operan aisladamente. “Así que no solo se trata de hablar del fuego, sino cómo controlamos todos los otros factores humanos que pueden empeorar la situación después de un incendio”, señala Jaureguiberry.
El factor climático. “Si bien llueve en verano, cuando hace calor, –explica– tenemos una salida del invierno calurosa y muy seca, extremadamente seca. La época de agosto a octubre es, entonces, muy propensa a incendios, que es cuando ocurren la mayoría de ellos, en especial de septiembre a octubre”.
La afectación de la vegetación. “Casi todas las especies dominantes rebrotan. La mortalidad, con fuego de baja y media intensidad, es muy baja, el 80 % o más de las plantas sobreviven”, señala.
La vegetación y los ecosistemas de Córdoba son resilientes, ¿pero a qué fuego? “Aquí entra en juego el concepto de régimen de fuego. ¿Qué cambios produjo el ser humano para que el impacto ecológico sea mayor de lo que debería? Algunas zonas se han quemado hasta 10 veces en los últimos 30 años, lo que significa que el fuego en el mismo lugar ha retornado cada tres años. La vegetación de ese lugar, por ejemplo, un arbustal, no puede recuperarse en 3 años, le puede llevar 10 o 15 años, o incluso más, dependiendo del tipo de incendio y las especies afectadas, y de otros factores, como la presencia de otros disturbios en la zona incendiada”, precisa.
Los efectos de la expansión urbanística. “Los procesos ecológicos que van ocurriendo dependen de la presión humana. Los datos demográficos muestran una expansión enorme. Se observa, por ejemplo, que muchos incendios se originan por fallas en los tendidos eléctricos, consecuencia directa de fallas en el planeamiento urbano, al permitir urbanizaciones en zonas silvestres”.
Acerca de la prevención. “Hace falta una visión más integral que no sea reactiva sino proactiva”, recalca Jaureguiberry. “Como sociedad no entendemos al fuego como parte de los ecosistemas, pero lo es. Si bien no hay especies que dependan estrictamente del fuego, al menos no en Córdoba, hasta donde sabemos, sí beneficia a muchas especies y mantiene ciertos tipos de vegetación en estados intermedios que favorecen a veces la biodiversidad, pero siempre dentro de rangos o umbrales que el ser humano ha alterado. Ahora bien, no sabemos con certeza cuáles son esos umbrales”, explica.
Se requiere, entonces, utilizar criterios ecológicos para planificar y manejar el fuego de manera de lograr una convivencia más sostenible. “Las sociedades no están suficientemente preparadas para el riesgo que representan los incendios”, dice.
El trabajo en los municipios. Por ejemplo, se requiere tomar medidas en los bordes de los ejidos municipales para que sean de acceso simple y no haya tantos problemas logísticos para llegar a donde ocurren los incendios, propone Jaureguiberry. Estas medidas incluyen una mejor planificación de barrios ubicados en zonas de interfaz urbano-silvestre, para minimizar el impacto negativo de los incendios.
“Hablamos de una planificación a largo plazo, con la participación de todos los municipios, si realmente queremos que los incendios tengan un impacto diferente”. En este contexto Jaureguiberry participa de encuentros para brindar una visión más completa y abarcativa del fuego como fenómeno socio ecológico y tomar medidas para minimizar su impacto, tanto social como ecológico. Propone: “Debemos enfocarnos en evitar fuegos repetidos en lugares donde no tiene que haber tanta frecuencia, y evitar también fuegos de altísima intensidad que limitan mucho las posibilidades de recuperación de la vegetación. Esto es, apuntar a un manejo integral”.
“Los incendios seguirán ocurriendo –remarca–, pero nosotros vamos a tener más previsibilidad; es decir, saber más o menos cuándo va a ocurrir, dónde y a qué zonas afectará. Contar de antemano con este conocimiento nos ahorra el gran impacto negativo que generan los incendios y las pérdidas asociadas a ellos, que llegan incluso a pérdidas humanas”. “Somos los únicos que vamos a poder revertir todo lo que hemos hecho mal”, concluye.

Silvina Martinez, médica psiquiatra, Universidad de Buenos Aires (UBA; médica psiquiatra en NOMED.
Mónica Aguillé, médica por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), especializada en Psiquiatría, UBA. Es miembro del Capítulo de Salud Mental, Derechos Humanos y Emergencias Sociales de la Asociación de Psiquiatras Argentina (APSA).
Se formaron en comunicación en salud y calidad de vida en la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM) de la Asociación Médica Argentina (AMA).
Esta nota fue recibida y aceptada por el Comité editorial de Farmacia y Bioquímica en foco antes de que se desataran los devastadores incendios en la Patagonia y en la Provincia de Corrientes, así como innumerables focos más pequeños en las provincias de Buenos Aires, San Luis y Mendoza durante los primeros meses de 2025.
- Datos del informe elaborado por Infraestructura de Datos Espaciales de Córdoba (Idecor) para la Secretaría de Gestión del Riesgo de esa provincia. ↩︎