Se presentan aquí algunos ejemplos de proyectos mineros que han provocado graves conflictos en la Argentina y otros países de América Latina. Los conflictos más recurrentes son los relacionados al impacto ambiental, los problemas de salud, la violación de los derechos humanos y falta de cumplimiento de políticas de responsabilidad social.
¿CONTAMINACION CON CIANURO?
Desde 1990, cuando se introdujo la Ley de promoción de inversiones mineras, la actividad se expandió en varias regiones (San Juan, Santa Cruz y Jujuy), con la instalación de grandes proyectos. El primer emprendimiento minero metalífero con cianuro en la Argentina fue la minera “Bajo la Alumbrera”, en Catamarca. La fase de explotación inició en 1997 con la extracción de enormes cantidades de cobre y oro. Así mismo comenzaron a visibilizarse problemáticas socioambientales vinculadas al proyecto. Se produjeron roturas del mineraloducto que atraviesa tierras agrícolas y se filtró material contaminante (cianuro) hacia los ríos que usan los pequeños productores del área, para sus cosechas y el ganado. Posteriormente, se visibilizaron las consecuencias en la salud humana, con el incremento de problemas gastrointestinales y de cáncer producto de la contaminación de la atmósfera y el agua, entre otras.
ORO, PLATA, ¿Y CIANURO?
En septiembre de 2015 ocurrió el incidente ambiental más grave de que se tenga registro en la historia argentina: el derrame tóxico de más de 1.000.000 de litros de cianuro, arsénico, mercurio y otras sustancias peligrosas, en la Mina Veladero, San Juan. Un informe oficial sobre el derrame, de la División Operaciones del Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal, determinó que se “acreditó contaminación” en cinco ríos directamente vinculados a la zona de operaciones de Barrick Gold. Análisis realizados por la Universidad Nacional de Cuyo determinaron la presencia de mercurio, aluminio y manganeso en el agua del río Jáchal, en cantidades muy por encima de los indicados por la Organización Mundial de la Salud y el Código Alimentario Argentino para consumo humano.
APLASTADOS POR MILLONES DE METROS CÚBICOS DE BARRO TÓXICO
El 5 de noviembre de 2015 colapsó la represa Fundão, operada por Samarco Mineração S. A., controlada a partes iguales por la anglo-australiana BHP Billiton Brasil Ltda. y la brasileña Vale S. A. Un torrente de barro de entre 32 y 62 millones de metros cúbicos de desechos de mineral de hierro dejó 19 muertos y provocó una inundación de lodo que generó varios deslizamientos de tierra, afectando a un área de 680 km. Ese desastre se produjo en la comunidad de Mariana, en el Estado de Minas Gerais.
El 25 d e enero de 2019, a las 12:28, colapsó la represa Córrego do Feijão, 12.000.000 de metros cúbicos de lodo con residuos tóxicos provocaron la muerte de por lo menos 269 personas, además de 11 desaparecidos. La presa formaba parte del Complejo de Paraopeba, ubicado en Brumadinho, Estado de Minas Gerais, y propiedad también de la empresa Vale S. A., el mayor productor mundial de mineral de hierro. Se la considera como la falla más grave del mundo de una gran represa.
DERRAME ACCIDENTAL DE MERCURIO – MINERA YANACOCHA, PERÚ
El 2 de junio del 2000 ocurrió uno de los mayores desastres ambientales en la historia de la minería como consecuencia del derrame de mercurio en las cercanías de San Juan, Choropampa y Magdalena, Perú. Los primeros días después del accidente se reportaron 755 personas intoxicadas por mercurio, aunque posteriormente se estimó más de un millar de campesinos afectados por este derrame.
Las víctimas fueron principalmente niñas y niños que recogieron el mercurio y lo llevaron a sus casas pensando en su reventa. De los 151 kg de mercurio derramado, solamente 49,1 fue recuperado, lo que implicó un impacto ambiental para las comunidades afectadas sin precedentes. La intoxicación aguda de mercurio puede generar neumonitis intersticial grave y potencialmente mortal.
¿CÓMO SE CONTAMINÓ EL RÍO LOA?
El 15 de diciembre de 1996, un desastre ambiental ocurrió en el río Loa, cerca del embalse de Conchi, Chile, cuando más de 13.000 litros de solución de ácido sulfúrico y cobre disuelto se escaparon de una pila de lixiviación de la minera El Abra. La solución tóxica contaminó el río Loa, afectando un tramo de 10 a 15 kilómetros.
La tragedia generó la muerte de más de 50.000 truchas debido a la contaminación del agua. Los análisis posteriores revelaron que el compuesto responsable del desastre era un tipo de xantato, un solvente orgánico utilizado en la producción minera. El xantato es un químico peligroso que puede causar graves efectos adversos en el medio ambiente y la salud humana, incluyendo toxicidad aguda y crónica para la vida acuática, contaminación del agua y suelos, irritación en la piel y ojos, problemas respiratorios y cardíacos, daños neurológicos y renales, y posibles efectos carcinógenos.
DÉCADAS DE DAÑOS A LA SALUD PÚBLICA
Ubicada en la cordillera central de Perú, a solo 176 km de Lima, se encuentra la ciudad de La Oroya. La ciudad tiene una rica historia industrial que se remonta a 1922, cuando la empresa estadounidense Cerro de Pasco Cooper Corporation estableció el Complejo Metalúrgico de La Oroya para procesar minerales ricos en plomo, cobre, zinc, plata y oro. En 1974, el complejo fue nacionalizado y operado por el Estado peruano hasta 1997, cuando fue adquirido por la compañía estadounidense Doe Run Company.
La exposición histórica a estos metales pesados en La Oroya aumenta significativamente el riesgo de cáncer y otros problemas de salud para sus habitantes. Aunque los efectos de la contaminación tóxica pueden no ser inmediatamente evidentes, pueden ser irreversibles y afectar a la población de diversas maneras a largo plazo. La mayoría de las personas afectadas presentan niveles de plomo superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, además de elevados niveles de arsénico y cadmio en sangre. Estos niveles tóxicos pueden causar una variedad de problemas de salud, incluyendo estrés y ansiedad, afecciones en la piel, problemas gástricos, dolores de cabeza crónicos, problemas respiratorios y cardíacos.

Martín Ingrisani es médico por la Universidad del Salvador (USAL), especializado en Medicina Interna por la Universidad de Buenos Aires (UBA); jefe de residentes de Clínica Médica en el Hospital Británico de Buenos Aires y coordinador de Extensión Universitaria en Medicina, USAL. Se formó como comunicador en salud en la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM) de la Asociación Médica Argentina (AMA).