Un equipo del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS) investiga cómo una infección previa por COVID-19 influye en la inmunidad frente a Mycobacterium tuberculosis. El interrogante surgió tras observarse, luego de la pandemia, un aumento de casos graves de tuberculosis.
Aunque la tuberculosis (TB), antiguamente conocida como “tisis” o “escrofulosis” no es una pandemia en sentido estricto, su persistencia a nivel mundial la convierte en una amenaza constante. Actualmente la Organización Mundial de la Salud la considera una epidemia y estima que alrededor del 25 % de la población mundial tuvo contacto con la bacteria que la genera (Mycobacterium tuberculosis). Los principales factores que impulsan esta enfermedad son la desnutrición, el VIH, los trastornos por consumo de alcohol, el tabaquismo y la diabetes.
Asimismo, la irrupción de la pandemia de COVID-19 sacudió con dureza los sistemas de salud y generó la interrupción de diagnósticos y tratamientos de diversas enfermedades, entre ellas, la TB.
Cabe aclarar que lejos de ser enfermedades erradicadas, tanto el COVID-19 como la tuberculosis y el VIH, siguen generando nuevos contagios y muertes -evitables- alrededor del mundo. En 2023 la tuberculosis volvió a ser la principal causa de muerte por un solo agente infeccioso, ya que desde 2020 hasta 2022 lo había sido el SARS-CoV-2.
En 2023 la tuberculosis volvió a ser la principal causa de muerte por un solo agente infeccioso, ya que desde 2020 hasta 2022 lo había sido el SARS-CoV-2.
“Hablando con los médicos que tratan la TB empezó a surgir la idea de que después de la pandemia se incrementaron los casos graves de la enfermedad”, comentó Florencia Quiroga, investigadora independiente del CONICET y jefa de trabajos prácticos de la cátedra de Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
“Hablando con los médicos que tratan la tuberculosis empezó a surgir la idea de que después de la pandemia se incrementaron los casos graves de la enfermedad.”
El equipo del INBIRS dirigido por Quiroga se preguntó entonces: ¿Haberse infectado primero con SARS-CoV-2 puede afectar la respuesta inmune que se monta luego para la TB?
Así, se propusieron entender los efectos inmunológicos del virus SARS-CoV-2 sobre la respuesta a la bacteria causal de la TB. Diversos especialistas comenzaron a sospechar que el coronavirus había dejado secuelas duraderas en el sistema inmune. Estas podrían estar vinculadas con el fenómeno de “inmunidad entrenada” por el cual las células del sistema inmune innato, como macrófagos y monocitos, reaccionan de forma más rápida e intensa luego de una exposición a un patógeno. Pero esa respuesta no siempre es un “entrenamiento beneficioso”, ya que en algunos casos puede ser tan intenso que termina agotando al sistema inmune y produciendo un mal desempeño.
Dentro del equipo, el proyecto de la doctora Belén Vecchione, investigadora asistente del CONICET, estudia si la infección por SARS-CoV-2 altera la funcionalidad de las células inmunes específicas contra la tuberculosis. Para ello, utilizó macrófagos derivados de monocitos de sangre periférica, los expuso primero al virus SARS-CoV-2 -llamándolos entonces ‘macrófagos entrenados’- y después, a Mycobacterium tuberculosis. Luego, estudió la respuesta que se generó mediante citometría de flujo y técnicas para detectar citoquinas (ver glosario) como el ensayo de inmunoadsorción ligado a enzima (ELISA).
Seguidamente, se propusieron extender los alcances del proyecto de Vecchione e ir un paso más allá para estudiar la ‘inmunidad adaptativa’, es decir, la respuesta de los linfocitos que se encontrasen con los macrófagos entrenados.
Conviene señalar que, si bien la respuesta adaptativa se activa de forma más tardía -a diferencia de la inmunidad innata- es crítica para contener a la bacteria en el lugar de infección e impedir su diseminación.
Ambos proyectos indicaron que la exposición previa al coronavirus empeoró la respuesta a la tuberculosis, ya que a la vez que disminuyó la proliferación y la activación de los linfocitos, también bajó la secreción del interferón gamma (IFN-γ), que es la principal citoquina involucrada en la defensa contra la tuberculosis. De esta manera, afirmaron que el coronavirus estaría empeorando la respuesta inmune a la tuberculosis.
Otras infecciones virales: VIH y tuberculosis
Se estima que el riesgo de enfermar de tuberculosis es 20 a 30 veces mayor en personas con VIH que en individuos no infectados con este virus. La interacción sinérgica entre las dos enfermedades acelera el deterioro de las funciones inmunitarias. Además, los tratamientos en personas con ambas patologías son complejos y de larga duración.
Sabiendo esto, en su tesis doctoral, Belén Vecchione investigó el potencial del fármaco 7-OD (7-oxo-dehidroepiandrosterona), compuesto derivado de una hormona adrenal, como modulador de la respuesta inmunitaria antituberculosa en personas con VIH. Reportó que el 7-OD logró modificar el perfil de citoquinas y aumentar la activación de los linfocitos T, mejorando la respuesta inmune a la tuberculosis.
“Quiroga estudió muchos años el rol de la hormona DHEA (dehidroepiandrosterona) en la inmunidad antituberculosa y encontró que tenía efectos pleiotrópicos, es decir, acciones diferentes, incluso antagónicas. Además, al metabolizarse a hormonas sexuales, era común que DHEA presentara efectos secundarios indeseados. Esto la llevó a investigar la ‘vía de los metabolitos oxigenados’, los cuales también presentaban capacidad inmunomoduladora (ver glosario) pero tenían la ventaja de no generar efectos secundarios”, explica Vecchione.
A este respecto, la licenciada en Biología y becaria doctoral Denise Giannone, investigó cómo el compuesto 7-OD modifica el metabolismo de las células inmunes en personas con VIH y tuberculosis.
“El 7-OD tenía un efecto modulador más potente que DHEA para inducir la respuesta linfocitaria Th1, que es esperada y necesaria para la resolución de la infección por micobacterias como la tuberculosis. También promovía un perfil de citoquinas proinflamatorias sin menguar la acción reguladora de la IL-10 (ver glosario), lo cual es muy importante para no generar respuestas exageradas que dañen los tejidos”, comenta Giannone.
La joven científica aclara: “Se sabe que las vías de obtención de energía celular son dos: la glicólisis, que ocurre en el citoplasma; y la fosforilación oxidativa, que ocurre en las mitocondrias. También sabemos que las células activadas, es decir, aquellas que responden a la enfermedad y resuelven la infección, tienen un perfil metabólico principalmente glicolítico”.
Pero ¿cómo se relaciona el 7-OD con el metabolismo de las células inmunes?
A este respecto, las científicas han aclarado que, si bien no se conoce con exactitud el mecanismo de acción del 7-OD, se cree que actúa a nivel de la membrana mitocondrial, con lo cual podrían verse afectadas las vías metabólicas que allí ocurren.
Mediante el método SCENITH (ver glosario) desarrollado por Rafael Argüello, lograron determinar que el 7-OD favorecía la adopción de un metabolismo glicolítico en los linfocitos, indicando una mejora en la activación celular, y consecuentemente, una mejor respuesta a la tuberculosis.
Investigar estos temas estratégicos es clave en el panorama actual, para comprender mejor cómo interactúan las infecciones en los escenarios presentes y qué estrategias terapéuticas pueden mejorar la respuesta del huésped.
Investigar estos temas estratégicos es clave en el panorama actual, para comprender mejor cómo interactúan las infecciones en los escenarios presentes y qué estrategias terapéuticas pueden mejorar la respuesta del huésped. Resulta fundamental defender y valorar la ciencia básica ya que sienta las bases para desarrollar soluciones frente a enfermedades persistentes con conocimiento basado en evidencia, y en un contexto donde crecen los discursos que desacreditan la investigación científica.
Glosario
Citoquinas: moléculas de bajo peso molecular capaces de regular la respuesta inmunitaria.
Citometría de flujo: técnica que permite analizar características de células y partículas individuales en suspensión cuando estas pasan a través de un haz de luz, generalmente un láser.
Inmunomoduladores: fármacos con capacidad de regular el sistema inmune, pudiendo estimularlo o suprimirlo.
IL-10 (interleuquina 10): citoquina de acción antiinflamatoria producida por monocitos, macrófagos y linfocitos T.
SCENITH: método basado en citometría de flujo para conocer el perfil metabólico energético a nivel de células individuales.
Fuentes
Dirección de Respuesta al VIH (2025). I. Hepatitis Virales y Tuberculosis. Boletin N° 8, Tuberculosis en la Argentina. Ministerio de Salud de la Nación – Argentina.
Giacomini, E., et al. (2001). Infection of human macrophages and dendritic cells with Mycobacterium tuberculosis induces a differential cytokine gene expression that modulates T cell response. J Immunol, 166(12): p. 7033-41.
WHO. Global tuberculosis report 2023. (2023). World Health Organization: Geneva.
Milagros Victoria Acevedo es médica veterinaria por la Universidad Nacional del Nordeste. Actualmente realiza un doctorado en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (FFyB-UBA). Trabaja en el INBIRS y se formó en comunicación de la ciencia en el curso de Divulgación Científica de la FFyB-UBA.


