DESAFÍO PENDIENTE: PREVENCIÓN Y RESPUESTA AL SUICIDIO DE ADOLESCENTES EN LA ARGENTINA

Durante los últimos 20 años, en la Argentina la mortalidad por suicidio ha aumentado significativamente en los grupos más jóvenes, de 15 a 24 años y de 25 a 34. Pero no es un fenómeno exclusivo de nuestro país, se registra también en diversas regiones del mundo. Y esto, más aún, en la pospandemia global. Tanto así que en el mundo es la segunda causa de muerte en el grupo de 10 a 19 años.

 

El suicidio es reconocido como un problema de salud pública grave y en aumento a nivel global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que por cada suicidio consumado se registran aproximadamente 20 intentos. Las tasas de suicidio han ascendido más del 60 % en los últimos 50 años, y son los jóvenes el grupo de mayor riesgo a nivel mundial. A nivel global, el suicidio figura entre las tres principales causas de muerte en personas de 15 a 44 años.

En la Argentina, la tasa de mortalidad por suicidio ha aumentado significativamente en los grupos más jóvenes (15 a 24 y 25 a 34 años) en los últimos veinte años, mientras que ha disminuido en los grupos de mayor edad (mayores de 55 años), que históricamente presentaban las tasas más altas. Es notable el incremento progresivo en las tasas de suicidio entre adolescentes y jóvenes, con una mayor incidencia en varones. Las mujeres, en promedio, realizan más intentos, mientras que los varones consuman el acto con mayor frecuencia. Desde principios de la década de 1990 hasta la fecha, la mortalidad por suicidios en adolescentes se ha incrementado en más del 100 %. Este fenómeno no es exclusivo de la Argentina, sino que se observa en otras regiones del mundo.

Según datos de la Dirección Nacional de Estadística Criminal, durante 2021, se registraron en nuestro país 3.649 suicidios, lo que arroja una tasa de 8,7 suicidios cada 100 000 habitantes mayores a 5 años. Esta cifra indica que el suicido es la segunda causa de muerte violenta en el país. En comparación con 2019, donde la tasa fue de 7,3 por cada 100 000 habitantes, se observa un incremento preocupante. En cuanto a la población adolescente, la provincia de Salta, por ejemplo, registró una de las tasas más altas en el país, con 48 suicidios de niños, niñas y adolescentes de 10 a 19 años durante 2022, como se verá más adelante.

Es importante mencionar que en 2019 se había implementado el Plan de Salud Mental con nuevas medidas para abordar los distintos problemas que afectan a la población, incluyendo la vigilancia epidemiológica del suicidio, a través del Ministerio de Salud de la Nación. Además, fue creado también en ese año el Programa de Abordaje Integral de la Problemática del Suicidio, por parte del Consejo Federal de Salud Mental y Adicciones, con el propósito de promover líneas de acción por el abordaje integral del suicidio y articular el trabajo junto a otros actores.

En la Argentina, la tasa de mortalidad por suicidio por cada 100 000 habitantes es hoy relativamente alta: 8,4 (con datos del Banco Mundial de 2019, si se consideran los datos de organismos argentinos de 2021 sube a 8,7, como se dijo más arriba). Si la comparamos con los datos de los países de la región Caribe, puede observarse que se sitúa por encima de la República Dominicana, que es 4,9, pero por debajo de Haití, con un 9,6 y de Cuba, con 14,5. Para tener un panorama más abarcativo del problema en las Américas, observemos la última  información aportada al respecto por el Banco Mundial (https://datos.bancomundial.org/indicator/SH.STA.SUIC.P5). En primer lugar, aparece Guyana con 40,3; en segundo, Surinam, de 25,4, en tercero, Uruguay, con 21,2.; en cuarto, Estados Unidos con 16,1; en quinto, Cuba 14,5; en sexto, Canadá 11,8. En el décimo lugar aparece la Argentina, con la cifra ya citada.

Entonces, los datos sugieren que no existe una correlación lineal entre el desarrollo económico y la reducción de la tasa de suicidios. En países desarrollados, esta tasa puede ser superior a la de naciones con un nivel de bienestar económico más bajo. Esto resalta que, al no ser un factor determinante, deberán considerarse también otros factores en su análisis. Más bien, todo indica que el suicidio en general, y de adolescentes, en particular, obedece a fenómenos multicausales que deberán ser debidamente identificados.

Por otra parte, puede descartarse además que los sistemas sociales, políticos y económicos constituyan un determinante lineal de la tasa de mortalidad por suicidio. La problemática trasciende fronteras y orientaciones políticas, es así que se registran índices elevados tanto en potencias económicas de orientación capitalista como en países con ideologías opuestas. Por ejemplo, según datos del Banco Mundial, para 2019 EE.UU. registró una tasa de 16,1 suicidios por cada 100.000 habitantes y Cuba de 14,5, como ya vimos. Pero, los siguientes guarismos podrán brindar un panorama más claro al respecto: República de Corea (conocida como Corea del Sur), 28,6; Federación de Rusia, 25,1; Hungría, 16,6, Japón, 15,3; Suecia, 14,7; Suiza, 14,5; Noruega y Bélgica, 11,8; Singapur e Islandia, 11,9; Reino Unido, 7,9. Así, las tasas promedio de suicidios arrojan para América del Norte, 15,7; para la Unión Europea, de 11,3 y para América Latina y el Caribe, de 6,2.

La pandemia de Covid-19 ha tenido, claramente, un impacto significativo en la salud mental de niños y adolescentes. En la Argentina, se ha observado un aumento en los comportamientos suicidas en este grupo etario, en consonancia con la tendencia global. La interrupción en la rutina diaria, el distanciamiento social y la incertidumbre económica son factores que han contribuido a este incremento, resaltando la importancia de fortalecer los sistemas de apoyo y prevención en salud mental.

 

EL SUICIDIO ADOLESCENTE EN LA ARGENTINA

UNICEF Argentina promovió la realización de la investigación “El suicidio en la adolescencia. Situación en la Argentina”, que estuvo a cargo del Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (FSOC-UBA) y el Centro de Estudios de Población (CENEP), mediante su entidad administradora FUSA  Asociación Civil.

En el informe que elaboraron se advierte el crecimiento de las tasas, especialmente en algunas provincias, como Salta, Jujuy, Catamarca y Chubut. Por su parte, la provincia de Salta elaboró una nueva edición de su Boletín de Indicadores de Salud Adolescente, publicado en diciembre de 2023, donde informa que dentro de las causas externas de muerte de niños y adolescente de entre 10 y 19 años, “en promedio la mortalidad por suicidios representa un 60,4 %; seguida por accidentes, un 28,2 %; y por homicidios, un 11,2 %. Excepto en 2021, el suicidio presentó valores en aumento desde el 2018, siendo el 2022 el de mayor porcentaje”. Para la provincia de Buenos Aires, la última tasa de suicidios reportada cada 100 000 habitantes es de 6,92 y la tasa acumulada del período 2001-2017 fue de 7,36, según datos de la Defensoría adjunta del Pueblo.

Los autores del informe de UNICEF identificaron como factores preponderantes en la conducta suicida en adolescentes la ausencia o debilidad de otras personas significativas y/o instituciones que cumplan el rol de apoyos afectivos/instrumentales, y las dificultades al atravesar las pruebas estatuidas socialmente en la transición de la adolescencia a la juventud/adultez. “A estos dos aspectos se agrega la rigidez normativa, haciendo referencia con esto a la dificultad de flexibilización de las normas morales incorporadas, que permita una actitud de mayor tolerancia frente a experiencias de difícil aceptación. Otro factor fueron los padecimientos mentales no atendidos”, recalcan.

Señalan que, tanto los suicidios consumados como las tentativas en adolescentes, aportan información para detectar situaciones de riesgo en las que intervenir preventivamente. Se resalta que el suicidio adolescente debe encararse desde una perspectiva multidimensional, que evite explicaciones monocausales, entendiendo que la predicción certera no es posible a pesar de la identificación de factores de riesgo puntuales. “En términos ideales —se postula—  las acciones deben darse de manera integral, interviniendo en los aspectos individuales, sociales y estructurales que inciden en la vulnerabilidad ante el suicidio. El estudio también destaca espacios donde la prevención es posible, accesible y costo-efectiva”. Tales propuestas podrían extrapolarse a las demás regiones de la República Argentina.

 

VISIBILIZAR LAS URGENCIAS EN SALUD MENTAL Y EL SUICIDIO. CUANDO EL DOLOR “PASA”

Es necesario adoptar una perspectiva que considere cómo los individuos gestionan situaciones críticas dentro de su contexto cultural y los sistemas de apoyo disponibles para superar el sufrimiento. La visibilización de estas problemáticas y un abordaje adecuado en salud mental son esenciales, evitando su trivialización o normalización, especialmente en culturas con escasa conciencia sobre estas cuestiones. Un sistema de apoyo fortalecido es clave para mejorar los alarmantes indicadores de salud mental.
En el tratamiento de urgencias en salud mental, todos estamos expuestos a situaciones críticas derivadas de múltiples factores: acumulación de padecimientos, duelos, dificultades económicas, pérdida de perspectiva de futuro, crisis vitales, separaciones, entre otros. Ante estos desafíos, es vital encontrar un tratamiento que permita procesar adecuadamente ese dolor o facilitar su elaboración. Esto necesita de un enfoque interdisciplinario y de una sociedad consciente y comprometida con la atención en salud mental. Acceder a un tratamiento profesional e interdisciplinario brinda la oportunidad de procesar y contener el dolor, previniendo desenlaces trágicos como el suicidio, tema central en este artículo.

Por lo tanto, debemos enfocarnos en los dispositivos que asisten en estos fenómenos. Conforme a la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, promulgada en 2010, es crucial abordar estas complejidades con equipos interdisciplinarios. No se debe simplificar el problema como si fuera resultado de una “mala decisión individual”, sino entender su complejidad y reconocerlo como un intento de aliviar un sufrimiento profundo: buscar que “ese dolor pase”.

Además, es vital promover la conciencia y la visibilidad sobre la salud mental en la población general. Consultar a un profesional de salud mental debe ser considerado un acto de responsabilidad y cuidado personal, y no de ´debilidad´, un acto que más bien refleja la proactividad de una persona por su bienestar y el de su comunidad. Es crucial evitar la estigmatización que, en algunos contextos, lleva al aislamiento del individuo y lo distancia de los sistemas de apoyo necesarios para un acompañamiento efectivo.

En la Argentina, como en otros países, aún queda un largo camino por recorrer para abordar una problemática tan delicada, que afecta no solo al individuo sino también a su entorno familiar. La colaboración de todos es esencial para avanzar hacia un enfoque más compasivo y efectivo en la salud mental.

 

Anyelina González es médica por la Universidad de Santiago de los Caballeros, República Dominicana y médica psiquiatra por la Universidad Maimónides, Argentina; actualmente se desempeña en la atención de pacientes particulares, por obras sociales y en contexto institucional. Cuenta con experiencia en internación en salud mental, urgencias y hospital de día.

Mario Nicolás Romero es enfermero con formación en docencia superior, postítulos en prevención del suicidio, psicología positiva, cuidados críticos y enfermería legal y forense. Es licenciado en Educación Secundaria y estudiante del Profesorado Universitario en Biología (Universidad Nacional de Río Negro).

Se formaron como comunicadores en salud en la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM), de la Asociación Médica Argentina (AMA).

 

Bibliografía

Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Abordaje del suicidio adolescente. Una realidad que angustia. Observatorio de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. https://www.defensorba.org.ar/pdfs/suicidio-adolescente.pdf

Dirección Nacional de Estadística Criminal. Sistema de Alerta Temprana sobre Suicidios (SAT-SS). Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), Buenos Aires ,2021.

Ministerio de Salud de la Nación. Lineamientos para la atención del intento de suicidio en adolescentes. Buenos Aires, 2012.

Ministerio de Salud de la Nación. Lineamientos para la atención de la urgencia en salud mental. Buenos Aires, 2013.

Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). Mortalidad por suicidio en las Américas: Informe regional. Washington D. C., 2014

UNICEF. Indicadores de la Salud Integral en las Adolescencias de Salta 2020-2022. Dirección Materno e Infancia, Subsecretaría de Medicina Social. Salta, 2022.

Ministerio de Salud Pública Gobierno de Salta - UNICEF. El Suicidio en la Adolescencia en la Argentina. Recomendaciones de política pública. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 1˚ edición, Buenos Aires, diciembre de 2019.

https://www.unicef.org/argentina/media/7196/file/El%20suicidio%20en%20la%20adolescencia%20en%20la%20Argentina%20-%20Recomendaciones%20de%20pol%C3%ADtica%20p%C3%BAblica.pdf

Consejo Federal de Salud Mental y Adicciones (COFESAMA). Programa “Abordaje Integral de la Problemática del Suicidio”, Buenos Aires, 2019.

Ministerio de Salud de la Nación de la República Argentina. Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), 2019.

 

 

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